Diferencia entre gangrena y necrosis

Algunos términos médicos pueden sonar similares o tomarse como sinónimos para aquellos que no están familiarizados con ellos. Un ejemplo de esto ocurre con las patologías gangrena y necrosis que pueden llegar a confundirse. Sin embargo se trata de dos patologías diferentes con características propias y distintos niveles de gravedad.

Gangrena

En primer lugar cabe mencionar que la gangrena se trata de la muerte de tejido corporal debido a una infección grave o por falta de irrigación de sangre. Esta patología se produce generalmente en las extremidades corporales tales como piernas o falanges. Aunque comúnmente afecta las extremidades, también puede producirse en músculos y órganos internos.

Necrosis

La necrosis también señala la muerte de tejido corporal, pero se produce en casos en que fluye poca sangre al tejido. Algunas de las razones por las que se ocasiona la necrosis son debido a una lesión, por radiación o sustancias químicas. La necrosis es una patología irreversible, no hay nada que los médicos puedan hacer cuando esto sucede.

La gangrena y la necrosis representan la muerte de tejido corporal en diferentes grados y por distintas razones.

Principales diferencias entre gangrena y necrosis

Considerando que tanto la gangrena como la necrosis señalan la muerte de un tejido corporal, es necesario mencionar que la gangrena es un tipo de necrosis. De esta manera, cuando una zona bastante significativa de tejido muscular se muere por falta de riego sanguíneo se produce lo que llamamos gangrena.

Entre las principales diferencias de estas patologías se encuentran que la gangrena se produce por una infección del tejido necrótico. Sin embargo, la necrosis puede ocurrir sin la presencia de infección alguna. La gangrena abarca una zona corporal más extensa que la necrosis y representa mayor riesgo de muerte.

Existen ciertos factores que incrementan las posibilidades de que se produzca gangrena en un tejido necrótico. El principal factor que eleva las posibilidades de gangrena es la existencia de una enfermedad previa que dificulta la circulación de sangre o daña los vasos sanguíneos. Algunas de esas enfermedades son la diabetes o la ateroesclerosis (enfermedad que endurece las arterias).

Síntomas y tratamientos

Entre los principales signos y síntomas de la gangrena se encuentran cambios en la coloración de la piel (el color varía según el tipo de gangrena). También pueden surgir ampollas e hinchazones, una línea notoria entre piel sana y dañada, dolor y entumecimiento. En caso de llagas puede haber secreción con mal olor, la piel se siente fría, baja la temperatura corporal y se siente un malestar general.

En los casos de necrosis, los primeros signos son sutiles a nivel celular aunque existen diferentes tipos de necrosis: coagulativa, caseosa, fibrinoide, gangrena, grasa, gomosa, por licuefacción. Estos tipos de necrosis se presentan en partes específicas del cuerpo como la grasa que se produce en el pecho y abdomen o la necrosis por licuefacción que se produce en el cerebro y la médula espinal.

A la hora de tratar la gangrena es preciso realizar una cirugía para estirpar el tejido muerto, así como también se precisan antibióticos y oxigenoterapia hiperbárica. Al tratarse de un trastorno grave es preciso que la gangrena se trate lo antes posible. En caso de presentar síntomas es necesario consultar a un médico de inmediato, mientras más rápido se identifique y se trate más posibilidades de recuperación habrá.

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